domingo, 14 de agosto de 2011

Cuestión de baremos

A menudo, como es lógico, le pedimos a aquellas personas con quien más aprecio, confianza y cercanía tenemos un nivel de lealtad rayano en la perfección. Otras veces simplemente pedimos que no nos mientan o no nos tomen por imbéciles. Y como es obvio, cuando pasa esto, por suerte en pocas ocasiones, te enfadas y te planteas mandar todo a la mierda. Pero en ese momento te viene a la mente que todos somos humanos, cometemos errores y que por supuesto, tu eres el primero que comete esos fallos, a veces menores, y otras veces iguales e incluso de mayor calado. Pero normalmente inconscientemente del daño causado. Y te preguntas si de la otra parte es también así. Pero pese a pensar en ello, se hace recurrente la idea en tu cabeza de mandar la relación -del tipo que sea- a tomar por culo, porque tu orgullo está herido y te sientes ultrajado o traicionado. Y es en esa disyuntiva en la que no sabes muy bien como reaccionar.

Puedes dejarlo pasar, siendo condescendiente y hasta "comprensivo" con el otro en su error/es y hacer como si nada pasara. Puedes hacérselo saber y meterte en una discusión o pese a que sepas que lo ha hecho, el otro lo niegue y caiga en más mentiras que te cabreen todavía más.

El caso es que es de justicia reconocer que es difícil ser objetivo con uno mismo y aplicar el mismo baremo cuando los que cometen los errores son otros, máxime cuando te duelen especialmente.

Ante esta disyuntiva, planteas el panorama. Si tiras por la actitud "purista" y leal con tus principios, te ves probablemente solo, porque todos cometemos errores alguna vez o si acaso con tus perros, o eso que sepas que por naturaleza, no te va a fallar -a veces hasta nos fallamos a nosotros mismos- o puedes tirar por la actitud pasota, y sentir que aunque te la hagan alguna vez que otra, puedes disfrutar de la compañía de personas que todavía aprecias, aunque no sea como antes.

En conclusión, que no tengo ni idea de cual es la mejor opción así que simplemente haré lo que sienta que es lo mejor en esa situación. Aunque soy consciente de que existe el riesgo de que pueda suponer un error.

pd. Me ha venido a la mente el principio del pragmatismo. Quizás lo mejor sea escoger la opción más provechosa, beneficiosa o "sana" para tí mismo, tras ese daño, teniendo en cuenta el calado del mismo, y la proporción de la medida tomada, al hecho.

pd2. La vida, sin errores, sería un coñazo.