jueves, 1 de diciembre de 2011

La vida es ya

Antonio Banderas comentó hace poco en una entrevista "la expectativa es la madre de todas las frustraciones". Yo no estaba de acuerdo con esa frase, porque hacer las cosas sin esperar nada a cambio, para mí, es como matar tus sueños. ¿Trabajar para nada?¿sin objetivos ni motivaciones? Un absurdo. Pero precisamente es el no tener más motivación que el hecho de querer hacer algo porque sí, es lo que pone a tiro tus sueños.

Como vemos, constantemente todo el mundo (publicistas, políticos, periodistas, vendedores, padres, cantantes, expertos en coaching, jefes...) buscan llenar nuestra vida con expectativas de que por fin pronto, todo irá mejor, de que si estudiamos o trabajamos unas horas extra ganaremos más dinero que nos permitirá hacer ese viaje que tanto nos gustaría hacer, comprarnos ese coche o esa guitarra que llevamos tiempo queriendo o encontrar una pareja más atractiva que nos quiera más si cabe.

Lo malo de esto es que no es real. Hay que entender que el mejor momento para disfrutar la vida es en el momento en sí, apreciar las pequeñas cosas que el mundo nos ofrece. El saborear lentamente la maravillosa comida de una madre, compartir buenos momentos con tus amigos o hacer alguna locura pasajera es lo que convierte la vida en un lugar del que disfrutar y no en esa cadena de montaje a la que parecemos estar abocados. Pero esto en realidad, es sólo si nosotros lo permitimos. ¿O no?