jueves, 5 de septiembre de 2013

Discapacitado vital

En el mundo hay muchas personas que, lejos de vivir su vida, viven aferrados a los bienes materiales, a la comida, al dinero o, indirectamente, al modo de conseguirlos. Estas personas, como seres errantes, vagan por la vida faltos de brillo y capaces de hacer cosas moralmente reprochables por el hecho de llegar más alto, más lejos, ser "más fuertes". Es la excusa de la competitividad, la supervivencia.

Pero no nos engañemos. El alma, la mente, el ser no se nutren de dinero, de ser más y más grande. Hay cosas en nuestro interior que sólo crecen de determinadas formas: a través de las experiencias, de las relaciones, de saborear la vida. Sin ella, sólo somos entidades inertes que, sólo conseguimos unos soplos de vida a través de esas cosas materiales que obtenemos. Pasando más tiempo vivos que muertos, más preocupados de luchar por un hálito de vida que de respirar lo que somos nosotros mismos, la vida propia.