El problema de tener un velero es que tienes que tener muy claro dónde diriges el timón. A veces el viento soplará fuerte, y te llevará rápido. Otras veces soplará como una tempestad y te hará tragar agua salada hasta caerte al océano. Con suerte, aparecerás al día siguiente, en una orilla, tosiendo y recuperándote para empezar en la casilla de salida, sin tener ni idea de donde estás y al menos podrás dar las gracias de seguir vivo y continuar la aventura. Quizás el miedo te deje paralizado y no quieras volver a navegar. En otras ocasiones el viento no soplará, pero el mar, tranquilo, mortífero y caluroso, te irá aplastando a través de la rutina de los días, si no tomas decisiones que te saquen de ese peligro mortal que es el mar en calma. A veces dará tiempo a bañarte, disfrutar, contemplar el paisaje y quien sabe, quizá te contentes con eso y no necesites más. Otras veces, en cambio, necesitarás avanzar para sentir que no estás gastando los días de tu vida en un paraíso sin desti...
Tu mayor pecado puede ser no creer en ti mismo. Puede ser, pienso yo, mientras no se caiga en otro pecado capital, que aunque supuesto de inferior talla, es un pecado del que deriva, es limítrofe y a menudo, confundible.
Hace un tiempo cada vez más lejano, ser periodista significaba poder disfrutar de la mejor profesión del mundo para quien supiera apreciarla. Hoy día sin embargo, denostados, desprestigiados, tratados como mercancía de baja estofa, muy mal pagados y despedidos a las primeras de cambio, el periodismo puede llegar a convertirse en un salto de fé, una travesía en el desierto asfixiante y agotadora, que con un sol de justicia te ciega impidiendo escudriñar cualquier oasis, destino y perspectiva futura. Si alguna vez hubo esperanza, yo no he sido testigo de ello. Hoy día, la carrera de Periodismo es la más desprestigiada del mundo. No obstante, cientos de miles de jóvenes siguen pasando por sus aulas, con esperanza religiosa, en convertirse en periodistas y disfrutar del sueño romántico que para muchos fue pintado. Algunos desean ser periodistas deportivos, y narrar las epopeyas en este siglo de oro del deporte español. Otras sólo quieren ser bellas chicas modelo de telediario, acróbatas...
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