domingo, 27 de junio de 2010

Real Madrid. Crónica de una década en blanco.


En mis dos décadas y pico de vida he podido ver muchos cambios en el mundo. El paso de la era de la tele a la sociedad de la información, los cambios naturales de la vida y en concreto, he podido ver en cada década dos estilos, modelos, filosofías de club y en definitiva, dos clubes distintos con el mismo nombre. Me refiero al Real Madrid.

Si hay un punto de inflexión que mi memoria alcance a recordar en el que se pasó del buen juego, de la velocidad de crucero blanca, de los jugadores de poca talla mediática pero gran calidad, ese fue la destitución de Del Bosque. Supuso la llegada del Florentinato y su forma empresarial de ver el fútbol, más desde una perspectiva económica que deportiva.

El segundo golpe vino con la final de la Copa del Rey contra el Zaragoza, con un equipo que pese a los cambios, seguía jugando razonablemente bien.

Cierto que Florentino sacó al club de las deudas (igual que ahora lo ha hundido en ellas). Cierto que trajo a un dios del fútbol como Zidane, pero una o dos estrellas no pueden sostener toda una galaxia. Del Bosque es un hombre sencillo, humilde, trabajador (al menos eso aparenta) y no encajaba en los planes de Florentino. El puso al poco bello Vicente fuera de onda y puso al mando a un desconocido entrenador, sin experiencia en equipos de talla mundial, pero que vestía con elegante talla la chaqueta que le regaló el presidente. Este es Carlos Queiroz.

Tras unos años de victorias y derrotas, de traqueteos innecesarios en los que, con papel de talonario se intentó tapar los agujeros de una nave que ya empezaba a hacer aguas, vino finalmente la debacle. Hasta entonces si se mantenía el tipo era gracias también a que el Barcelona seguía buscandose a sí mismo, y jugadores como Kluivert o Saviola no tenían suficiente gasolina como para rayar al nivel del actual equipo blaugrana.

El Madrid necesita un filósofo, un sabio de conocimiento inestimable, que mantenga viva la esencia del club. Como Cruyff al Barsa, los madridistas podrían seguir los consejos de Di Stéfano (ya quizás demasiado mayor) pero de nada vale mostrar a este último como un rey sin trono, corona ni reino. Don Alfredo es hoy en día, por desgracia, como una reliquia viva. Lo que el rey es a España, una figura para los actos formales que solo está para dar un sí resignado a los nuevos cambios.

Ante estas dos tendencias contrarias, una creciente como el Barsa que invirtió (con algo de fortuna cierto) pero gracias a la inteligencia de imprescindibles miembros como Txiki B. y S. Rosell en genios a precio de fábrica como Ronaldinho, Deco, Eto'o (otra joya a la que se dejó marchar). Y otra decreciente, fichando a cambio de millonadas inmorales a jugadores que más allá de sentir la camiseta, parecen sentir más el engorde de su cuenta bancaria (Figo, Beckham, Ronaldo, Anelka...) ya se presagiaba entre los más viejos del lugar que había algo en la maquinaria que atascaba el juego de su club. Un buen ejemplo de ello nos lo mostró nuestro querido Camacho que, tras ver la república bananera de estrellitas del fútbol en que se había convertido el vestuario, no tardó ni una semana en salir de aquella selva. Los aficionados se dieron cuenta y poco tardaron en recriminarle su actitud a los jugadores.

Desde entonces todo un carrusel de entrenadores y jugadores de gran relumbrón mediático y menor talla futbolística se han enfundado la camisola madridista. Desde entonces parece haber sufrido amnesia un club que ganó todo y se fue quedando en nada. Todavía algunos entrenadores, con las ruinas de un templo, consiguieron mantener limpio el estandarte blanco. Nombres como Toshack, Hiddink, Capello fueron los que conseguieron, no sin dificultades, que el nombre de este club se siguiera respetando en España y Europa. Finalmente, el fracaso continuado y esperpéntico en las ediciones de Champions y Copa del Rey, confirmaron la crónica de esta muerte anunciada.

Pero todavía había algunos guerreros en el bastión blanco que se resistía a esta caída de los dioses.

Raúl, un capitán de leyenda, no merece este final de tragedia griega. Tampoco lo merecen otros pesos pesados del club como R. Carlos, Salgado, Guti que un día hicieron auténtica Historia (sí, con mayúscula) en este club. Su salida por la puerta de atrás solo muestra la falta de escrúpulos de este ricachuelo sin vista que es Florentino. Estos hombres merecen el respeto y el reconocimiento de toda la afición, por todas las alegrías y momentos que han regalado al madridismo, y porque han demostrado su profesionalidad, luchando hasta el final, exhaustos, aún cuando sabían, como los numantinos ante el asedio romano, que todo estaba perdido.

Pero una década da para mucho. A pesar de la lista de despropósitos dada, también han habido triunfos. Ligas, Champions, Intercontinental. Para mí, los últimos coletazos del gigante que era este club.

Otro ejemplo de la incapacidad de Florentino para presidir este club es la falta de cuidado respecto a sus futbolistas, muchos de ellos de gran valor.

Si para mi ha habido un caso especialmente flagrante en la larga lista de "delitos imprudentes" que el presidente de ACS ha dirigido contra el Madrid es el de Arjen Robben. Un extremo de velocidad desbordante, técnica, y mucho gol vendido incluso por menos de lo que costó. Y eso que ha demostrado en el Bayern München que todavía esta a su mejor nivel y hubiera sido el mejor socio de CR9. Esta payasada, de entre otras muchas suyas, nos ha costado la pérdida de un gran jugador, la
enemistad de unos cuantos clubes y la mofa de algún que otro entrenador. Todavía recuerdo lo que Wenger dijo hace unos meses al respecto: "Este verano nos pondremos delante del Bernabeú, a ver si siguen vendiendo a sus mejores jugadores".

Por supuesto, otros grandes del fútbol como Ruud Van Nistelrooy y Michael Owen también figuran en la lista de damnificados del ingeniero.

Para corroborar esta versión del tacto de Flo, este mismo año jugadores de valor como Esteban Granero y Lass, nos mostraron involuntariamente el infierno que ha supuesto para ellos no tener cara o cuerpo de galáctico.

No quiero olvidar en este sentido el caso de Martin Mario Kozhuharov, un chico adolescente cuyos sueño, jugar en el Real Madrid se vió cumplido en el 2008 y destrozado fatídicamente por culpa de unas circunstancias en las que el era completamente inocente. Tras la promesa de contrato vitalicio del nefasto presidente Calderón, sucedió el fatal accidente de Spanair que todos recordamos, en el que murió la madre del chico. Sólo en la ciudad, destituido su principal valedor, y sin conocer la capital hace unos días se ha echado del club a este chaval, se ha roto una promesa y un sueño, como quien tira a la basura un juguete que ya no le sirve. Simplemente desolador. Aunque fuera por humanidad habría que dar una oportunidad al chico. Intuyo que si no rectifican el destino nos devolverá el golpe.

No me gustaría seguir por esta rama pero la lista de tropelías de la panda de Florentino da para rato.

Desde que me alcanza la memoria el Madrid supo aprovechar al máximo su cantera. La fuga de joyas de la cantera (Mata, Soldado, Negredo, el ahora archienemigo Eto'o...) que hemos vivido en los últimos años, repartidas a lo largo y ancho del fútbol español nos ha mostrado el error de esta forma de dirigir un club.

Otros grandes jugadores que fueron rechazados: Silva, Iniesta, los hermanos Milito, Villa no eran suficientemente visibles para vender camisetas. Incluso se dijo en los medios que jugadores como Kaká y Cristiano antes de ser estrellas del fútbol, también fueron demasiado poco en su momento para el ciego Florentino. Ver para creer.

Por otra parte, el ejercicio de soberbia por parte de los directivos constantemente contrariado por los resultados demostró que es insostenible. Los medios madridistas también pusieron su granito de arena para inflar este vicio a las declaraciones salidas de tono que gustaron de hacer los directivos madridistas en los últimos años. A los canguelo, chorreo y cagómetro me remito.

Me dejo muchos momentos más para olvidar en esta última década, quizás es que simplemente prefiero olvidarlos, porque no es necesario hacer todavía más leña del árbol caído.

Puede que quizás me equivoque y este modelo termine por funcionar. Lo veo difícil la verdad.

Pero quizás triunfen finalmente los Cristiano, Kaká, Mourinho y compañía pero el esfuerzo económico (700 millones de euros de deuda frente al superávit catalino y su gran reserva de jugadores extraordinarios) y las humillaciones de las derrotas más vergonzantes no lo cubrirán un par de títulos más en la vitrina. Habrá que hacer mucho más para compensar a una afición que ha sufrido demasiado, que ha sido embaucada por la esperanza, con grandes nombres pero al fin y al cabo, contratados como mercenarios (a veces incluso sin querer marcharse de sus clubes, como Kaká). Estos no demostraron lo que se esperaba en el estadio de auténticos campeones que fue el Santiago Bernabéu.

Así las cosas, quedan muchos años de guerra por parte del club blaugrana que probablemente solo falle por un eventual cambio de entrenador o porque la estadística así lo demuestra (el 80% de los deportistas que rinden al máximo nivel bajan algo su listón el siguiente temporada). No obstante si los jugadores, la filosofía y el modelo de juego se mantienen parece difícil que la situación cambie estos próximos años.

Florentino nos ha traído un modelo de derroche económico 1000 millones de euros y 54 jugadores en los últimos 10 años que en nada se parece al aprovechamiento de la cantera blaugrana, demostrando que con ella, también se puede llegar a ser el mejor equipo del mundo.

Este año el Real vuelve a conjurarse para vencer al imperial dominio del Barcelona, y parece, que estarán más cerca de arrebatarle los títulos que disputen, pero aún así, y más teniendo en cuenta los grandes fichajes que pueden hacer los catalanes y los que ya han hecho (Villa, Cesc, Mata..) hacen del sueño blanco, simplemente eso, un sueño que dista mucho de ser realidad. Sólo queda cruzar los dedos para que Valdano, Florentino y su tropa marchen de nuevo derrotados y que un grupo humilde, trabajador, que conozca el club, implante un buen modelo eficaz, sostenible y una filosofía desde la base. También se echa en falta un director deportivo y ojeadores que no se muevan sólo por las comisiones y sobre todo, un presidente ambicioso, comedido en palabras e inteligente, que tome las riendas de la nave blanca y consiga reflotar el buque de guerra que un día fue nuestro gran Real Madrid.

Di Stéfano, Zidane, Hierro, Hugo Sánchez, Sanchís, Míchel, Sanz, Del Bosque, Benítez, Chendo, Karanka, Camacho... Veteranos expertos en estas lides no nos faltan.

Ahora sólo falta que alguien se acuerde de los viejos maestros del fútbol. Sólo me queda desear a la afición y los jugadores esperanza y suerte. Sobre todo, mucha suerte.

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