jueves, 12 de octubre de 2017

MI DÍA DE LA HISPANIDAD

Si hay algo que agradezco a mi trabajo es la posibilidad de conocer a personas de todas las partes del país e incluso de fuera de él, pasar un tiempo con ellos, y conocer mejor su carácter, lengua, cultura y matices.

Te aporta riqueza personal conocer el sentido irónico de los gallegos y su filosofía pàra salir adelante, la gracia de los andaluces que siempre alegran cualquier momento y su generosidad, el cariño y capacidad de los catalanes que en el trabajo o en fiestas siempre aguantan hasta el final, la cercanía de los extremeños, el tesón y constancia de madrileños y manchegos, el buen hacer valenciano, la dulzura y calidez de los canarios, y la cercanía, hospitalidad y fidelidad de cántabros así como la inteligencia de aragoneses, vascos y baleares. Qué decir del cariño y fuerza de cartageneros y murcianos, esos pequeños gigantes. 

El día de la Hispanidad no debería ser un motivo político e ideológico para dividirnos más sino como motivo para celebrar nuestras diferencias uniéndonos más y apoyándonos los unos a los otros para sacar adelante los problemas que tiene el país.

Nadie puede negar que tenemos diferentes culturas, lenguas y nacionalidades y eso está consagrado en nuestra Constitución, pero, al igual que se debe fomentar y apoyar toda expresión histórica de nuestros pueblos, no debe ser usado como diferencia para romper una parte del país u obtener más réditos políticos y económicos utilizando la esperanza e ilusión de mucha gente.

Si tengo que elegir, no me vale el patriotismo selectivo, el “por cojones”, el sacar la bandera y el jamón por la ventana como reacción cuando el vecino hace lo propio con la suya. Para mí la Hispanidad es un lazo invisible que va mucho más allá, que cruza fronteras hasta los confines del mundo y que deja un legado indefectible. Puedes ir a Filipinas, Sudamérica, Nueva York, por todo Estados Unidos, Japón…y siempre encontrarás a alguien hablando español. Somos la tercera mayor comunidad lingüística del mundo, una lengua que bebe del griego, del latín, del árabe, del francés, del inglés...y siempre que salimos fuera, somos bien recibidos. Los españoles dejan desde hace tiempo una sensación de alegría y calidez donde van que puedes percibir cuando te reciben, cuando ves que eres valorado incluso más en esos sitios que a veces en tu propio país.

Es verdad que desde hace siglos nos persigue la Leyenda Negra, una suerte de propaganda política que nos persiguió históricamente y era una forma de agujerear los cimientos del otrora Imperio Español, y que a diferencia de otros casos, caló con mayor fuerza dentro de nuestras fronteras que incluso fuera y sus efectos se sienten todavía a día de hoy.

Es cierto que la Hispanidad debería tener un mayor componente referencial a las culturas y países que conquistamos en su momento, reconociendo los hechos históricos que marcaron un antes y un después en nuestra relación con ellos, y sacando a la luz todo, tanto lo bueno como lo malo, como forma de evitar errores que cometimos en el pasado, dentro y fuera del país, y que por desgracia pueden volver a suceder.


No digo que seamos perfectos y que no nos quede mucho por mejorar, empezando por expulsar a la clase política de parásitos que tiene inmovilizado el país, lo que sí digo es que dividiéndonos, separándonos y excluyéndonos más los unos a los otros por motivos políticos y culturales, sólo nos perjudicaremos más, mientras que, si que usamos nuestras particularidades para hacer fuerza juntos, llegaremos donde nos propongamos llegar.

domingo, 25 de junio de 2017

Maneras de Vivir

A menudo uno se vé arrastrado a cometer los mismos errores, incluso a veces algunos nuevos, y a base de repetición se va puliendo la técnica, evitando caer en los anteriores. No hay mucho espacio a la improvisación en estos días, sin embargo, va emergiendo una luz que lentamente se abre camino, como la que clarea al amanecer entre las hojas y me muestra el futuro, de forma más o menos tenebrosa o clarividente según los casos, momentos y perspectivas.

Hay que aprender a conocer y entender los tiempos, las líneas y a las personas. Aunque cortados por los mismos patrones, cada persona es un mundo, y cada mundo tiene sus virtudes y contratiempos. Es difícil cabalgar al compás de otra persona, por lo que a veces lo mejor es cabalgar sólo, disfrutar del momento y esperar, esperar a que llegue ese cambio según la brisa que marca tu camino, pero sin saltar del tren antes de tiempo para evitar un choque fatal.

Es cuestión de esperar.


viernes, 1 de abril de 2016

Error fatal


1er error: Elegir mal a tus amigos en el colegio o instituto.

2º fallo: Elegir una carrera que no te gusta

3er error: Trabajar sólo por dinero

4º fallo: Adquirir compromiso/s por inercia, sin pensar (llámese trabajo, matrimonio, hipoteca, hijos...).

5º error: Seguir con una persona a la que ya no amas o a la que nunca amaste en realidad.

6º fallo: Pensar que ya es demasiado tarde para cualquier cambio.

7º error fatal: Morir sin haber vivido de verdad.



lunes, 26 de octubre de 2015

Miedo

Hay quien vive con miedo a vivir, y hay quien vive con miedo a lo que viven los demás.

Ese miedo tiene muchas caras, y se manifiesta en formas como la envidia, la incertidumbre e incluso, la ira.

El miedo es muy relativo, y su contraparte está en la sensación de seguridad.

Ojo, no en la seguridad en sí misma, sino en la sensación aparente de que todo marcha bien.

Ahora mismo, por ejemplo, estoy haciendo algo tan kafkiano como abrir mi cuenta bancaria, a la vez que pienso sobre la vida y el rebaño sempiterno en el que vivimos.

Si fuera consciente de que ese euro, ese número suspendido sobre la pantalla, es sólo una ficción bancaria para que me mantenga tranquilo, y que,con un par de clicks de cualquier hacker del mundo podría dejarme en la más profunda de las ruinas, me pondría nervioso.

Si, además de mí, hubiera una masa de personas que supiese que esto mismo les puede ocurrir, y que están indefensos por la incompetencia de los gobiernos que han elegido, también se pondrían muy nerviosos.

Y el efecto podría ser devastador para un sistema que, a la vez que complejo, parece que puede desmoronarse en cualquier momento, dentro de este proceso de constante cambio social.

El miedo es un sentimiento contagioso, como una pandemia, como una enfermedad silenciosa.

Jamás se supo de un efecto psicológico tan grande, capaz de generar tantos cambios en una población.

Y sin embargo, ahí está, tranquilo, esperando, a que una nueva causa lo vuelva a despertar.

¿Cuál será la siguiente?



domingo, 27 de septiembre de 2015

Victoria precoz, derrota asegurada

En un día histórico y en un momento álgido para la cohesión de nuestra Historia nacional, en el que las tintas de las rotativas cargan furiosas contra los movimientos aparentes y reales de la vida política que ahora gira en torno al referéndum, adelantando una incipiente victoria de la hueste nacionalista catalana, parece el momento adecuado para la reflexión tranquila y profunda sobre los movimientos y posibilidades de uno y otro bando político en el tablero.

Más allá de la evidente torpeza y derrota mediática del Partido Popular, así como de su cabeza visible, Mariano Rajoy, del que todos se esmeran en desacreditar, pocos parecen conscientes de que, quizá, todo se deba a una espera felina, como táctica y principio, para dar un golpe maestro, por la vía legal y constitucional, a la orquesta independentista, que ya mucho antes del resultado, anticipa un pasacalles con las trompetas de la victoria, en un nuevo orden independiente que aunque factible, es cuanto menos anacrónico y falaz en muchos de sus puntos.

Sabiendo por descontado que, con toda la Comunidad Internacional en contra de la ruptura, y con parte importante del tejido empresarial cuanto menos reticente a los cacareados beneficios de una Catalunya independent, no debemos olvidar que existen diferentes mecanismos legales para abortar este intento rupturista, de los que el Presidente puede echar mano para salir reforzado en todos los sentidos de esta crisis estructural y social.

Por una parte, tal como indica la LOPJ en su artículo 14, los Jueces y Magistrados pueden pedir auxilio a las autoridades pertinentes en caso de que su independencia se vea inquietada o perturbada. La creación de órganos judiciales paralelos al sistema español, y la evidente creación de una estructura estatal catalana paralela, pone en peligro la mencionada independencia de muchos jueces y magistrados que se podrían ver obligados a salir de dicha Comunidad ante la creación de un sistema jurídico alternativo.

Además estos mismos órganos judiciales deben proteger de forma efectiva los derechos y libertades de los ciudadanos, en especial, los del Capítulo Segundo Título I, (Derechos Fundamentales) por lo que, si las libertades de un sólo ciudadano de Cataluña se vieran atacadas en este proceso independentista, este ciudadano podría solicitar la defensa sus derechos ante cualquier Tribunal español. En este sentido la libertad que proclama el artículo 17.1 de la Constitución, podría verse claramente atacada para muchos ciudadanos que ahora viven en Cataluña.

Sin olvidar el artículo 155.1 de la Constitución que habilita al Estado a tomar las medidas necesarias para acabar con cualquier intento de desobediencia ilegal de una Comunidad Autónoma o de su Presidente. Tampoco es desdeñable el artículo 472 de su Código Penal, que en sus apartados 5º y 6º, castiga precisamente este tipo de conductas.

Viendo que por la vía legal, aún de forma breve, hay mecanismos legítimos más que suficientes para rechazar el intento independentista, no hay que olvidar que en Cataluña vive una gran mayoría de población silenciosa, (unos cinco millones frente a los dos millones y pico de independentistas) que aún no se ha pronunciado, y que, quizás y sólo quizás, no quieran separarse de ese enorme conjunto plural y a menudo conflictivo que es España, y que, con sus virtudes y defectos, tiene aún muchas vías por las que desarrollar y defender un proyecto histórico mucho mayor que el del nacionalismo exacerbado al que, en parte por la crisis social y económica, estamos asistiendo.

Puede que se deba al desconocimiento o al interés político y mediático, pero la Historia ya nos mostró como, por la vía de hecho, el President Lluís Companys tuvo que capitular en su débil intento separatista frente a Lerroux y el general Batet, y parece que en esta ocasión, aún con nuevos tiempos y retos al frente, estamos condenados al "eterno retorno" que tan sabiamente supo ver nuestro querido Azorín.