martes, 25 de noviembre de 2008

Pausa temporal

Estos días he estado algo liado por asuntos de exámenes pero pronto volveré a actualizar sobre el asunto que últimamente es el eje de la vida de mucha gente, y el pan nuestro de cada día en los medios de comunicación:la crisis económica.

Ayer estuve en una conferencia de Sami Näir, actualmente uno de los intelectuales más importantes de Francia, en la Cámara de Comercio de Murcia. Fue interesante y preocupante a partes iguales. Pronto transcribiré sus reveladoras palabras aquí.


Saludos

miércoles, 12 de noviembre de 2008

La justicia no es humana


Hoy en clase de Derecho, uno de los mejores profesores que hay en la carrera ha dicho una frase que sinceramente, me ha sentado como si me lanzaran un jarro de agua fría: “Cuando estaba en la carrera, como vosotros, me fueron abriendo poco a poco los ojos hasta darme cuenta de que la justicia, no existe.


Lo sé, realmente no hay de qué sorprenderse porque se cometen millones de injusticias todos los días y muchas de una crueldad inhumana inmensa; sin que nadie o pocos hagan algo para remediarlo. Un ejemplo de mil es el de que las mujeres cobran menos que los hombres por un mismo trabajo. Y esta tendencia injusta aumenta notablemente en España.


Hasta ahora, me explicaba, quizás ingenuamente, que el sistema judicial no es todo lo eficaz que debiera sobre todo por la grandísima cantidad de personas que cometen delitos en proporción a la pequeña cantidad de juzgados, jueces y personal administrativo con los que cuenta el sistema judicial. Por no hablar del tiempo que requiere solucionar cada caso. No digo que no se pueda hacer nada, porque se puede mejorar el sistema y mucho, pero el verdadero problema no es ese.


He llegado a la conclusión, de que simplemente no existe el concepto de justicia dentro del ser humano, sino que, como nos ha constatado el propio catedrático, el sistema judicial es una herramienta del poder para controlar a la masa pública, y aunque sea innegable su gran utilidad para que las personas podamos convivir en sociedad de forma más o menos ordenada, también es reprochable que el sistema hace aguas por todas partes.


En consecuencia podemos ver que, al contrario de lo que se nos ha querido hacer creer muchas veces, la justicia no es un concepto inherente al ser humano, es decir, que no reside dentro de él, al igual que otros sí, como el sentido común o la lógica. Además con tan sólo mirar los millones de casos que se dan diariamente en la vida real, se puede comprobar que esto no es cierto. E incluso, como ha pasado hoy, me lo confirma un teólogo de la materia.


No obstante, esto puede que tenga su explicación, desde la neuropsicología. Como cuenta en su libro “El alma está dentro del cerebro” Eduard Punset, la memoria reside en la parte del cerebro llamada hipotálamo, y ésta no conserva las imágenes y detalles del día a día con fidelidad, y ni tan siquiera los más importantes, pues eso a la larga haría que nuestro cerebro se colapsara. Por el contrario, el cerebro se inventa parte de los recuerdos que almacenamos en nuestra memoria, rellenando así, las lagunas que quedan. Por eso, es imposible que haya un concepto real de “Justicia” en el Derecho, o un concepto real de “Objetividad” en el Periodismo, porque ambos representan una máxima inalcanzable para la mente humana, dado que nuestra memoria nos lleva a cometer gran cantidad de imprecisiones, aunque nos haga pensar que lo que recordamos sea cierto. En este sentido, la labor del órgano judicial no sería tan competente y útil como hace ver, y por eso debería adaptarse mejor a las carencias de la naturaleza humana.


De todas formas, estas imágenes de relleno no son totalmente decisivas, sobre todo en situaciones vividas con un gran impacto emocional, y por tanto, a la hora de describir los hechos, no puede haber excusa ante la situación de injusticia, escudándonos sólo en nuestra falible memoria humana.


En conclusión, no es sólo el sistema económico capitalista, sino también el judicial, el que debería ser revisado por los “señores del universo G-20” pues si realmente, alguna de sus palabras de progreso, cambio o mejora que siempre meten en sus discursos, es sinceramente cierta, deberían preocuparse mucho más por estos problemas de lo que lo han hecho hasta ahora.


Yo, por suerte o por desgracia, ya no los creo.


PD: Próximamente leeré el Príncipe de Maquiavelo, el libro en el que éste autor florentino explica a los reyes cruda y realmente, como acceder, mantenerse y perpetuarse en el poder, técnicas que han sido usadas y seguidas hasta los políticos de hoy, a pesar de que este autor fuese condenado al destierro político y a una mala fama que le perseguirá eternamente.


Saludos



lunes, 10 de noviembre de 2008

Explorar sin miedo


Este relato lo leí en un libro llamado "Vivir es un asunto urgente" del neuropsicólogo Mario Alonso Puig. En él se nos muestra perfectamente como a veces nos dejamos atenazar por el miedo, y lo mucho que nos perdemos en la vida por culpa de éste. La principal enseñanza que he sacado en claro del libro es que en la vida cuando discutamos,debatamos o hablemos con alguien es mejor quitarse el traje de experto (no intentar imponer al otro tus convicciones, lleves o no razón) y ponerse el de explorador (conocer que és lo que lleva a la otra persona a pensar o a actuar de esa forma,para no perdernos todo lo bueno de ésta, conectar con ella, entender su punto de vista y a partir de éste, responder en consecuencia). Bueno, pues ahí va:


En una ocasión, el señor de las Tinieblas convocó en su tenebroso palacio a los más encarnizados enemigos del hombre y se dirigió a ellos de la siguiente manera:

-Llevo miles de años intentando destruir al hombre, acabar con su existencia, para ello he creado todo tipo de conflictos y guerras, pero cuando parecía que al final lograba lo que tanto anhelo, aparecía Él y evitaba que el ser humano desapareciera de este planeta. A veces aparecía disfrazado de sonrisa, otras de una mano amiga e incluso a veces de una simple palabra de consuelo y, sin embargo, a mí nunca me engañó porque siempre supe que tras los mil disfraces se ocultaba mi más temible ebnemigo, el Amor. Entregaré la mitad de mi reino a aquel de vosotros que me traiga el cadáver del Amor entre sus brazos.

Murmullos y aullidos se escucharon en aquel salón oscuro. De repente, uno de aquellos siniestros personajes se abrió paso a golpes entre la multitud, se postró ante el Señor de las Tinieblas y gritó:

-Gran Señor, yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos, yo soy su enemigo natural, porque yo soy el Odio.

Al oír aquellas palabras, el Señor de las Tinieblas respondó entusiasmado:

-Ve, amigo mío, y haz mi sueño realidad y gozarás de la mitad de todo mi reino.

En una esquina de aquel salón, oculto tras una columna, un personaje vestido de negro y con un gran sombrero que le tapaba el rostro, esbozó una extraña sonrisa-

El Odio partió ante la envidia de muchos. Los años pasaron y el Odio regresó cabizbajo y ante el Señor de las Tinieblas manifestó su incomprensible derrota:

-No lo entiendo, gran señor, he creado desavenencias, malentendidos y todo tipo de agravios y cuando parecía que mi triunfo estaba cercano, aparecía Él, y al final todo lo suavizaba, todo lo arreglaba.

Tras el Odio fueron la Pereza, la Rutina, la Desesperanza y muchos de los peores enemigos del hombre y sin embargo, todos ellos al final fracasaron. El Señor de las Tinieblas al ver que ninguno de aquellos seres era capaz de lograr lo que él tanto anhelaba, cayó en una depresión profunda, hasta que súbitamente se abrió paso entre la multitud aquel silencioso personaje que vestía de negro y tenía un sombrero que le tapaba el rostro. Con gesto altivo se dirigió al Señor de las Tinieblas:

-Yo soy quien te traerá el cadáver del Amor entre mis brazos.

El Señor de las Tiniebals lo miró con desprecio y se dirigió a él con desagrado:

-Todos antes que tú han fracasado, y tú, a quién ni siquiera conozco, pretendes triunfar. No me importunes, estás perdido.

Aquel extraño personaje partió, pasaron los años y de repente se presentó ante el Señor de las Tinieblas con el cadáver del Amor entre sus brazos. El Señor de las Tinieblas pegó un salto y se incorporó incrédulo ante lo que contemplaban sus ojos:

-Lo has logrado, has conseguido lo imposible. tuya es la mitad de mi reino, pero, amigo mío, por favor, antes de partir dime quién eres.

Aquel personaje se quitó solemnemente su gra sombrero, y con un susurro que, sin embargo, hizo temblar a todos los presentes, dijo:


-Yo soy el Miedo.

jueves, 6 de noviembre de 2008

El poder del cambio


"Por muy larga que sea la tormenta, el sol siempre vuelve a brillar entre las nubes". Eso dijo Khalil Gibran en una cita que salía en número 2 del periódico independiente Monzogo, en el que hubo un espacio dedicado a citas hechas por personas de espíritu grande y libre.

En mi opinión, el motor del mundo, aquello que está dentro del corazón de cada buena persona, es la esperanza. Y es la esperanza la que hace a menudo que nos levantemos por la mañana, que nos sintamos vivos y sigamos luchando por lo que creemos.


Ahora enciendo la tele y veo (cosa rara) una buena noticia: el hombre que representa el cambio de la sociedad acomodada y materialista, símbolo de la esperanza, ha triunfado. Él, aunque no nos demos cuenta, ya ha hecho un gran cambio: ha hecho sonreír a millones de personas, la fuerza de su voz me ha hecho sentir un escalofrío de emoción solo con escucharle y ha conseguido derramar muchas lágrimas de alegría a gente de todo el mundo con sus sabias palabras.

Así la Historia ha dado un giro completo, saldando parte de sus cuentas pendientes. Y todo gracias al poder de ese rasgo propio de los hombres capaz de superar el más difícil de los problemas, la esperanza.

Hasta hace bien poco estoy seguro de que más de la mitad del mundo maldecía al belicoso gobierno americano. Todo el odio y el miedo hacia la superpotencia mundial, con el nuevo presidente, parece desvanecerse progresivamente, como el Sol que resurge en el cielo tras el eclipse.

Desde lo más profundo del hombre se puede escuchar ahora un grito de felicidad que clamaba por un verdadero cambio, una verdadera revolución, y al fin, ha llegado:

Yes,we can!