viernes, 8 de octubre de 2010

Manifiesto de metavida

¿Por qué a menudo hacemos cosas que no nos gustan, por arrastre o por satisfacer a otras personas?

¿Por qué callamos lo que pensamos?

¿Por qué reprimimos con tanta fuerza aquello que se contrapone a nuestra forma de pensar?

¿POR QUÉ no hacer aquello que realmente valoramos?

La sociedad nos va poniendo capas sobre nuestro propio ser, intenta sistematizarnos, hacernos obreros del sistema para hacer aquello que supuestamente es mejor para nosotros. El modelo ideal social, antítesis del modelo humanitario, en este contexto capitalista es (en mi caso) el hombre casado, con trabajo e hijos, que visita periódicamente a su familia, paga sus impuestos, (se admite subrepticiamente visitar a otras mujeres...u hombres), vé fútbol los fines de semana, trabaja en algo que o no le gusta o simplemente le da igual y va cubriendo como puede sus facturas a fin de mes.

Yo no quiero ser el perfecto obrero del sistema, no quiero ser el perfecto modelo social de hombre, o el hombre perfecto para una mujer. QUIERO SER YO.

Quiero sentirme realizado con lo que hago, sentirme a gusto conmigo mismo y sentir que no estoy tirando mi vida por el retrete.


No quiero tomar sustancias que me alteren más allá de las que necesite, es decir no quiero ni necesito tomar alcohol, ni drogas, ni bebidas "estimulantes" cuando quieren decir alterógenas para mantenernos trabajando más allá de lo que podemos. Esas sustancias nos alteran.


No quiero sentirme dentro de una lata de atún en una discoteca ni sentir que estoy saliendo a la calle por obligación o por adecuación social, para que no piensen que soy un soso, un aburrido o un friki.

Quiero sentir que tengo el control de mi vida, que hago lo que he escogido libremente y que es algo útil.

Quiero trabajar en algo en lo que disfrute y no sentirme oprimido por las necesidades que impone la sociedad con su dinero y gastos.

No necesito ni cerveza ni café ni Cocacola ni ostias en vinagre. Sólo tomarlas cuando yo lo desee por decisión propia no porque se me haya creado necesidad fisiológica.

No quiero tener que darle cuentas a nadie ni tener que estar preocupado porque lo que diga o haga (siempre dentro del respeto y la no violencia) le guste o no a otros. Habrá quien criticará tus acciones, quien dirá que estas loco por hacer esto o aquello, pero realmente es una forma de autojustificar una forma de vida que todos hemos interiorizado y aceptado. Es una forma inconsciente de aquellos que "por mi bien" intentarán volver a integrarme en el sistema, porque creen que es lo mejor.

Algunos te etiquetarán como "radical", "rojo", "anarquista", "comunista", "hippie" o cualquiera de las mil etiquetas de que dispone el ideario social para fundamentar sus prejuicios. Lo que digan es lo de menos.

No quiero vivir con el miedo inoculado a través de los medios en nuestras vidas, solo aceptar que aquel forma parte de ella como algo natural y podemos movernos por nosotros mismos, naturalmente, sin partir de eso.

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