En la época en que reyes, condes y burgueses dominaban el mundo, como sabeis, derrochaban riquezas, controlaban todo, y los pueblos, engañados, los mantenían en el poder mientras estos vivían una vida de opulencia y excesos sin límite. Actualmente, este grupo ya ha perdido buena parte de su poder sobre el pueblo, al menos en Europa,y también en España. Ahora ha ido a parar a manos de la nueva clase "noble" del siglo XX y XXI; los políticos . Me explico: Esta mañana, al levantarme, he oido en los informativos, que un grupo de casi 200 diputados , ha decidido ausentarse de la sesión plenaria del Congreso, a sabiendas de la dificultad de los temas que iban a tratar en los tiempos que corren: la crisis económica y el paro. La excusa: "Es que a las 9 de la mañana, es demasiado temprano". En mi opinión es una grave falta de respeto, hacia la democracia y hacia los ciudadanos que estos diputados representan, que nada menos que 190 diputados hayan rehuido ir a una sesión p...
El problema de tener un velero es que tienes que tener muy claro dónde diriges el timón. A veces el viento soplará fuerte, y te llevará rápido. Otras veces soplará como una tempestad y te hará tragar agua salada hasta caerte al océano. Con suerte, aparecerás al día siguiente, en una orilla, tosiendo y recuperándote para empezar en la casilla de salida, sin tener ni idea de donde estás y al menos podrás dar las gracias de seguir vivo y continuar la aventura. Quizás el miedo te deje paralizado y no quieras volver a navegar. En otras ocasiones el viento no soplará, pero el mar, tranquilo, mortífero y caluroso, te irá aplastando a través de la rutina de los días, si no tomas decisiones que te saquen de ese peligro mortal que es el mar en calma. A veces dará tiempo a bañarte, disfrutar, contemplar el paisaje y quien sabe, quizá te contentes con eso y no necesites más. Otras veces, en cambio, necesitarás avanzar para sentir que no estás gastando los días de tu vida en un paraíso sin desti...
Tu mayor pecado puede ser no creer en ti mismo. Puede ser, pienso yo, mientras no se caiga en otro pecado capital, que aunque supuesto de inferior talla, es un pecado del que deriva, es limítrofe y a menudo, confundible.
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