miércoles, 28 de agosto de 2013

Pasion, obsesión, vida

Todos en la vida tenemos alguna obsesión que nos apasiona. Muchos no podrían vivir sin la música, otros tantos desean ardientemente el momento de alcanzar el cénit del sexo, o de conquistar y seducir a esa o esas personas que tanto le atraen. Otros dan su vida -y la de otros- por el dinero,  por ser ricos, poderosos, famosos...y otros simplemente con ayudar a los demás o trabajar, sean con personas o animales, son felices. Lo que queda claro es que, siendo más o menos conscientes, cada uno de nosotros tiene una vía abierta para realizar sus sueños, aunque esté en durante un corto o largo espacio de tiempo sumido en la oscuridad.

Muchas, millones de personas viven sumidos en esa cueva de la que hablaba Platón, la oscuridad y la ignominia los rodean, y simplemente viven al día, sorteando los obstáculos que les pone la vida y tratando de vivir dentro de lo posible conforme a sus posibilidades. Hablo del hombre masa al que se refería Ortega y Gasset.

En cualquier caso seamos más o menos conscientes de nuestra realidad, y teniendo en cuenta los condicionantes y contexto en el que cada persona se encuentra, creo que el siguiente impulso que debe dar la Humanidad entre otras cosas, es dar rienda suelta a la pasión y virtuosismo de cada persona, ese pequeño gran Tesoro que guardado en la gruta de nuestro interior puede abrirse e iluminar todo su entorno, creando una corriente positiva que, multiplicada, cambiaría dramáticamente la penosa situación   en que se encuentra el mundo actual.

Por eso, creo necesario abrir aún más la vía dentro de ese grupo de hombres, entre la cual se encuentra mi pasión obsesión que conlleva el trinomio trabajar-ayudar-escuchar y alcance a través del mismo lo que para mí y para muchos es el nirvana de la vida: la satisfacción natural y continua a través de la autorrealización personal como camino más certero a la felicidad.

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