domingo, 13 de febrero de 2011

Preludio de una derrota

Quizás algunos me llamen ventajista u oportunista por lo previsible del resultado, pero lo cierto es que si hay un momento en el que se prevea la derrota del Real Madrid frente al Barcelona es justo ahora, a 2 meses vista del próximo clásico. Y es que son ya tradición las bravuconadas emitidas por algún miembro del club blanco que, como si de los 4 jinetes del apocalipsis se tratase, anticipan un vergonzante resultado deportivo.

Ya quedan para la posteridad los clásicos canguelos, chorreos, cagómetros, retrovisores y demás memeces que son la vía más rápida para ganarse el odio del resto de rivales. Porque en mi opinión la arrogancia es una muestra sumergida de inseguridad, que no es de recibo cuando enfrente se tienen unos principios, profesionalidad y calidad incontestables, por lo que en estos casos sobran las palabras y la mejor opción es hablar en el terreno juego.

Así hasta que Florentino y cía. no aprendan esa lección me temo los madridistas seguirán sufriendo una humillante derrota tras otra, y parece claro que a estas alturas de la vida, ninguno de ellos va a cambiar porque ya triunfaron así en otros aspectos de la misma. No obstante esto no sirve cuando tienes enfrente a los gigantes del fútbol europeo. La excepción a todo lo dicho había sido Mourinho, pero la evidencia que consiguió ocultar con el Inter, se dió tras la victoria de este pasado Diciembre.

Y es que, aún dándose la victoria en el próximo partido, puede decirse sin duda que con el mensaje agorero y arrogante de CR7, "vamos a ganarle la Copa del Rey al Barcelona" se ha producido ya la primera derrota: una derrota moral del rival que sabiéndose inferior, intenta inútilmente "ladrar" para asustar al contrario. Así las cosas quedan pocas dudas de que, servidor siendo un madridista hasta la médula, reconoce que actualmente el equipo del Barcelona es mucho más compacto y peligroso de lo que puede ser el Madrid hasta ahora.

Por otra parte, no quiero tampoco desmerecer la enorme calidad de los Di María, Cristiano, Özil, Alonso y compañía así como la clarividencia y liderazgo del estratega José Mourinho, pero lo que veo criticable es la actitud chulesca y de sutil degradación frente al contrario como es la declaración del jugador luso. Imagino que en Can Barça ya están frotandose las manos vistos los resultados obtenidos hasta ahora.

Con todo, habrá quien achaque este tipo de palabras a un ejercicio de preparación psicológica, esto es, un compromiso mental de cara al exterior para inducir al propio equipo a la victoria. Vamos, la PNL de toda la vida. Este argumento me parece aceptable, pero siempre dentro del respeto al rival y más teniendo en cuenta la amarga experiencia reciente en el ideario madridista, así como las pintadas de cara que ha tenido que sufrir, acentúandose el ridículo y la comicidad de las derrotas sufridas.

Por tanto, lecciones de caballerosidad, humildad y respeto deberían ser las primeras señas a aplicar en el decálogo ético creado por el mandatario madridista y, de no ser así, sólo queda echar mano de la acertada frase "adaptarse o morir". Y dado que no se prevé que las cosas vayan a cambiar, lo mejor sería que el club cambiase su dirigente por otro más realista y dispuesto a afrontar los actuales problemas del equipo.

Ya lo avisó Mourinho con su sintomático "un club de la dimensión del Madrid no puede tener esta estructura". Ojalá pues, se dé ese cambio moral que muchos madridistas estamos esperando. Y venga en la forma que venga, bienvenido sea.

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