Hace un tiempo cada vez más lejano, ser periodista significaba poder disfrutar de la mejor profesión del mundo para quien supiera apreciarla. Hoy día sin embargo, denostados, desprestigiados, tratados como mercancía de baja estofa, muy mal pagados y despedidos a las primeras de cambio, el periodismo puede llegar a convertirse en un salto de fé, una travesía en el desierto asfixiante y agotadora, que con un sol de justicia te ciega impidiendo escudriñar cualquier oasis, destino y perspectiva futura. Si alguna vez hubo esperanza, yo no he sido testigo de ello. Hoy día, la carrera de Periodismo es la más desprestigiada del mundo. No obstante, cientos de miles de jóvenes siguen pasando por sus aulas, con esperanza religiosa, en convertirse en periodistas y disfrutar del sueño romántico que para muchos fue pintado. Algunos desean ser periodistas deportivos, y narrar las epopeyas en este siglo de oro del deporte español. Otras sólo quieren ser bellas chicas modelo de telediario, acróbatas...
Comentarios
Aunque también aceptamos "lujuria" como animal de compañía xD.